Cincuenta sombras de Grey es la primera parte de la trilogía Cincuenta sombras, que continúa con Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas .
Sabía que no iba a tardar en caer en la tentación, (Meg, te lo dije en el comentario de tu reseña), pero la tentación me ha engullido, no he podido resistirme.
Ha despertado en mi sentimientos muy contradictorios, me ha resultado una historia totalmente adictiva que no deja indiferente, para bien o para mal. Y ese ha sido el problema. Lo que me ha gustado lo ha hecho mucho, como para recomendarlo hasta aburrir, pero lo que no, me tira mucho para atrás. Con esto aviso que la reseña es un poco bipolar.
Parecidos razonables...
Había leído que la protagonista era un clon de Bella, de Crepúsculo, y no puedo estar más de acuerdo, solo que tiene la carrera terminada. No solo ella, el perfectísimo Christian Grey es un Edward ninfómano en toda regla.
Y es que los personajes no pueden ser más parecidos. Anastasia es patosa, insegura, inadaptada, con una madre inmadura, virgen y una adicta a la literatura clásica. Christian es millonario, guapísimo, posesivo, con un tipo de infarto. Y toca el piano. Es adoptado y tiene dos perfectos hermanos, Elliot y Mía, (un clon de Alice Cullen). Entre ambos surge una atracción inmediata y muy tormentosa.
A ella empieza gustándole de él lo evidente, como a todas las mujeres que lo ven, y él se siente atraído por su inocencia y supuesta sumisión. Pero se les va de las manos. Anastasia no es en absoluto sumisa, y él resulta ser un personaje bastante atormentado, mucho más inseguro que ella en lo que se refiere a emociones.
En mi opinión sobra, y aburre el tema de los regalos que le hace a Anastasia. Un personaje masculino puede gustar y te puede enamorar sin que sea rico, guapo y haga regalos totalmente desproporcionados a la situación o momento. Me saturó mucho en su día con la saga Crepúsculo, y ahora me esperan dos libros con más de lo mismo, seguro.
Fin de los parecidos razonables...
Pero aquí en vez de vampiros hay sexo. Mucho y muy explícito. Me tiraba para atrás que fuese erótico, ya que aunque me gustan las escenas de sexo explícito, todo un libro hablando de lo mismo me satura. Si a eso le añadimos el tipo de relación que le gusta a Christian, de "amo" y "sumisa", casi inclina la balanza para no leerlo.
Sin embargo es una de las partes que me ha enganchado más. Desconozco completamente ese mundo, así que ido alucinando al mismo tiempo que Anastasia. Y eso que al final ha sido más la expectativa de lo que iba a pasar que lo que ocurre realmente, porque se ha limitado a ser sexo duro más que otra cosa. Al menos en este primer libro. Cosa que agradezco.
Lo último que se imagina Anastasia es que Christian se fije en ella, y mucho menos el tipo de relación que le propone. Y cuando él descubre que ella es virgen, piensa que saldrá corriendo. Pero no lo hace. Aquí comienza el dilema para ambos, lo que me ha hecho conectar mucho con la historia, y por lo que la recomendaría sin dudar. Se van enamorando. Empieza el baile de concesiones y primeras veces, para ambos y en muchos sentidos. Ambos tienen que enfrentarse a renuncias y ceder en aspectos que nunca lo han hecho, para poder estar juntos, porque son muy diferentes.
Como está narrado desde el punto de vista de Ana, conocemos su visión, pero tengo la sensación de que en el caso de Christian va ocurriendo lo mismo.
El toque divertido de la historia lo aporta Ana cuando conecta con su Diosa interna y con su subconsciente.
En definitiva, estoy enganchada y leeré los siguientes en cuanto salgan. Lo que no tengo tan claro es si hacen falta tres libros para todo esto. Mucho tiene que cambiar la historia para que no acabe saturada de ellos, que es lo que creo que me va a suceder.
Estoy muy intrigada por la historia de la infancia de Christian, y con la identidad de la señora Robinson. Tengo una teoría muy depravada al respecto, pero tampoco la historia es precisamente normalita.



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