jueves, 17 de mayo de 2012

Bestias pardas...

Me encanta esta foto. La quiero de cabecera del blog.
Hace tiempo que no cuento nada de mis pequeñas bestias pardas, así que hoy os he traído unos cuantos de sus mejores momentos...

Mis angelitos, que parecen modelos posando para las fotos....


Me gusta mucho cuando Ulises me utiliza de almohada o de refugio para dormir. Es una gozada tenerlo ronroneando.



 Y aunque a Noa le cuesta más, cuando lo hace es un primor.










Lo normal es esto de abajo. Ulises se tumba entre las piernas y manda a Noa a paseo. 












Cualquier   yogur, gelatina, natillas, flan o sucedáneos los tengo que comer acompañados de maullidos lastimeros.  Solo paran cuando les das a probar lo que estás comiendo. Que suele ser con la última cucharada.

Ulises tiene más instinto de supervivencia, en cuanto lo prueba se acuerda de que es un gato y se va. Noa es otra historia. Come todo lo que puede. 
Observar la cara de Uli al fondo, está indignado.

Y esta es Noa la exploradora en estado puro. Otro deporte de riesgo en mi casa es dejar en la encimera de la cocina cualquier cosa susceptible de ser arrojada para jugar, y no digamos comestible.
Salto en 3,2,1.....










Si fuera un perro imagino que me haría caso. A mi llamada de atención, Noa salta más rápido, como si en vez de reñirla la estuviera animando.

Y por último, para los que tengáis más tiempo y ganas, aquí va un par de videos. Son cortitos, , lo poco gusta y lo mucho cansa. 

Con este juego se tirarían horas, yo paro cuando me duele el brazo, y protestan. 

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Y esta es su forma de jugar entre ellos.....paciencia, que pasados 10 segundos de toques y miradas empieza el espectáculo
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miércoles, 16 de mayo de 2012

84, Charing Cross Road, Helene Hanff



Un día, en octubre de 1949, Helene Hanff, una joven escritora desconocida, envía una carta desde Nueva York a Marks & Co., la librería situada en el 84 de Charing Cross Road, en Londres. Apasionada, maniática, extravagante y muchas veces sin un duro, la señorita Hanff le reclama al librero Frank Doel volúmenes poco menos que inencontrables que apaciguarán su insaciable sed de descubrimientos. Veinte años más tarde, continúan escribiéndose, y la familiaridad se ha convertido en una intimidad casi amorosa. Esta correspondencia excéntrica y llena de encanto es una pequeña joya que evoca, con infinita delicadeza, el lugar que ocupan en nuestra vida los libros... y las librerías.



Conocí esta historia gracias a Marilú, del blog CuEntaLibrOs, y desde aquí le doy las gracias, porque ha sido un hallazgo muy bueno.

Mayo se está convirtiendo en el mes de la novela epistolar, llevo ya unas cuantas.

En este caso, a través de la narración en forma de cartas conocemos la pasión por la lectura de Helene Hanff. Sus pedidos a una librería de Londres, atendidos por el diligente Frank Doel, están llenos de chispa, encanto e ironía.
He disfrutado leyendo cómo Helene sueña con pasear por la librería, y es una esperanza que mantiene y espera cuando pueda financiarse el viaje de Nueva York a Londres.

Me ha encantado su reticencia a utilizar el giro postal para pagar los pedidos, considerando más fiable enviarlos en las cartas, o su incapacidad de hacer el cambio de libras a dólares con las facturas de los pedidos.
Pero además del amor por los libros, me ha enternecido profundamente por la sensibilidad que demuestra hacia los trabajadarores de la librería, y la ilusión con la que reciben paquetes de comida que les envía.
Por último me ha conmovido profundamente el post scriptum.  Sobre todo cuadno  explican cómo tras años de malvivir como guionista, consiguió éxito y reconocimiento a través de sus cartas. 

Os dejo una frase de Helen que me hizo muchísma gracia

. ¿Por qué será que personas a las que jamás se les pasaría por la imaginación robar nada encuentran perfectamente lícito robar libros?

martes, 15 de mayo de 2012

Drácula, Bram Stoker


A principios de año me apunté al reto que organizó La Pequeña Meg, del blog Cazando Estrellas
con motivo del centenario de la muerte de Bram Stoker.
El reto consiste  en leer y reseñar el libro y ver la película, y aunque en un principio me apunté a la lectura, al final me he decidido por las dos cosas.
Para la película he escogido la versión que llevó al cine en el año 1992 Francis Ford Coppola. Aprovechando una ofertilla la compré, para verla en versión original.

Os puedo asegurar que he visto muchas películas de vampiros a lo largo de mi vida. Ya he dicho en alguna ocasión que mi madre es una fanática del cine de terror. Y claro, a lo que yo estaba acostumbrada es a que el vampiro era el malo malísimo, y a que lo mejor que sentías al verlos era asco. Hasta que estrenaron esta versión, allá por el año 1992, y yo, que fui al cine esperando ver más de lo mismo me quedé muy sorprendida.

Malos malísimos que se supone que daban miedo...


Malo malísimo que da risa....¿pero qué hace con las manos?
Evidentemente nuestro Conde sigue siendo el malo malísimo, pero esta vez acabé prendadita él. Un Gary Oldman, que pese a no ser guapo, me encantó, y un Keanu Reeves, del que siempre he estado enamorada, al que acabé cogiendo manía. Pon un vampiro en tu vida.

Con las películas me ocurre como con el vino, no entiendo mucho, pero sé apreciar cuándo vale la pena, y este es el caso sin duda. La ambientación y el vestuario me hicieron disfrutar de cada minuto cuando la vi en cine. Y me trajo muy buenos recuerdos viéndola de nuevo para el reto.

Es una versión muy fiel al  la historia de Stoker. Sin embargo el cambio más significativo desde mi punto de vista es el encanto y el toque de elegancia que le ponen a Drácula en la película.
En el libro es un monstruo de principio a fin, así que al haber visto la película y después leer el libro de forma tan seguida me ha costado acostumbrarme. 

¿Y qué decir del libro?. Lo considero imprescindible si te gusta el género. Todo lo que esté  escrito a modo de diario, cartas o incluso recortes de prensa me resulta tremendamente adictivo. Y en este caso además toca uno de mis temas favoritos, así que lo disfruté muchísimo. 
A través de las anotaciones en diarios conoceremos a Jonathan Harper,  un joven abogado que viaja a Transilvania, al Castillo de un Conde para que firme la compraventa de una propiedad en Inglaterra. El excéntrico Conde le pide que se quede un mes, para "perfeccionar" su precario inglés,  y como el que paga manda, nuestro protagonista acepta sin dudarlo. Los extraños hábitos del Conde, no comer, corretear por las paredes del castillo, no aparecer durante el día, etc, y tres "señoritas" convertirán su vida en un infierno.
De forma paralela tenemos a la prometida de Jonathan, Mina, cuya impaciencia por casarse con su amado se convertirá en preocupación absoluta por sus cartas, o la ausencia de ellas. 
La historia de Jonathan y Mina se desmerece mucho en la película, pero en el libro son todo un ejemplo de amor, cariño y sacrificio. 
También tenemos a Lucy, la mejor amiga de Mina, que le contará las novedades de su trío de pretendientes, cómo elige a uno de ellos, lo enamoradísima y feliz que está, para después pasar a sufrir una extraña enfermedad, además de episodios de sonambulismo...
Me pareció genial Van Helsing, y cómo va haciendo que asimilen poco a poco sus "colaboradores" la naturaleza de las criaturitas.
Sin duda mi parte favorita es la segunda mitad, con el ambiente tétrico que recrea el autor, el viaje en busca de la bestia. 



Me ha gustado mucho la experiencia de recordar tanto la película como el libro, así que gracias Meg por organizarlo, y a los demás deciros que si os ha gustado y os apetece, el reto dura todo el año, así que estáis a tiempo. Echarle un vistazillo AQUÍ.