Ayer me pasé por la feria del libro, que se celebra estos días por mi tierra. Me encanta pasear mirando libros. Si a eso le añades el buen tiempo que hacía y una sorpresita más, la tarde de ayer fue de las perfectas.
¿Y qué compré? Pues los tres libros que se ven en la foto...
Si tú me dices ven lo dejo todo, pero dime ven, Albert Espinosa
Dani es un buscador de niños perdidos, y esta vez debe viajar a Capri para cumplir su misión. Justamente Capri, el escenario de su descubrimiento, el lugar en donde, gracias a dos personas extraordinarias, tuvo lugar su verdadera iniciación en esta, su vida que ahora se pierde en un incierto recorrido.
Me llamó la atención por un par de razones muy profundas: la portada y el título. Sobre todo el título, me hizo mucha gracia, así que le eché un vistazo a la sinopsis, y, aunque no es lo que suelo leer, me entró curiosidad. Por un lado porque me encanta la isla de Capri, otra razón profunda, y por otro lado porque me ha recordado un poco a un libro que leí hace un par de meses, y que me gustó mucho, El bolígrafo de gel verde, de Eloy Moreno
Ya veremos qué tal resulta mi gusto por las portadas y los títulos intuición. Como son sólo 176 páginas, supongo que en una tarde podré leerlo.
La mujer del faro, Ann Rosman
Apasionada de la navegación a vela y de su trabajo de policía, Karin Adler espera la ocasión de emprender su primer caso criminal. Por fin, cuando en el viejo faro de un islote frente a la pintoresca villa de Marstrand aparece un cadáver detrás de un tabique, la investigación cae en manos de Karin y de su compañero, el puntilloso agente Folke. Al principio sólo cuentan con un breve listado de desaparecidos y un anillo de boda; sin embargo, cuanto más profundizan en la historia de los habitantes de la localidad, mayor es la distancia entre el apacible paisaje y la turbia realidad. La aparición del cuerpo sin vida de un submarinista vuelve acuciante la necesidad de esclarecer los orígenes de un drama que comenzó hace más de sesenta años.
Una agente de policía navegante, una isla presuntamente idílica y una trampa mortal. A estos ingredientes, Ann Rosman, la nueva estrella en el firmamento de la novela escandinava, añade una convincente mirada sobre la cotidianidad y compone un apasionante panorama contemporáneo de la vida en una Suecia desconocida para la mayoría.
¿Y éste por qué lo compré? Pues tampoco lo había visto reseñado, que es de dónde suelo sacar mis lecturas habitualmente, pero hubo una frase en la portada que me condenó:
«Rosman no sólo es comparable a Camilla Läckberg: es mejor.» Dagens Nyheter
Después de leerlo estaba perdida, porque me gusta mucho Camilla, así que de aquí también puede salir una decepción, pero decidí arriesgarme.
Una cosa que me ha llamado la atención es que son 288 páginas, y me parece muy poco para una novela policíaca, sobre todo comparándola con las historias de Läckberg...
El nombre del viento, Patrick Rothfuss
Ayer estaba en casi todos los stands, no paraba de verlo, por lo que al final acabé cediendo a la tentación. Eso sí, igual tardo en leerlo, para que no se haga tan lenta la espera del siguiente. También tengo pendiente El corredor del laberinto, de James Dashner, por la misma razón. Así que juntitos se van a quedar, en la estantería de autores sádicos que no saben hacer libros con un final mínimamente cerrado.
Feliz miércoles,



